4 Feb 2015 Presentacion del Libro Besar al Detective de Elmer Mendoza (2)

Elmer Mendoza Presentó su nueva novela Besar al detective, en el TPVE,  una novela ágil, en la que lo importante es el lenguaje

 

“Siempre que estoy fuera y me toca hablar de Culiacán, procuro hablar de lo

bueno que hacemos, que tenemos una Orquesta Sinfónica, un programa de

lectura, mujeres hermosas y de ser posible, no toco el tema de la violencia”,

confesó el escritor Élmer Mendoza.

 

Lo anterior, al presentar su nueva novela Besar al detective (Editorial Random

House, 2015), en la planta baja del Teatro Pablo de Villavicencio, el escritor

originario de Culiacán, comentó que “escribir novela negra, no se trata tan sólo

de contar una historia, sino además de contarla con arte, crear una estética de

la novela negra”, de ahí que en su novela, lo importante no sea en sí la historia,

sino su propia estética.

 

Con comentarios del escritor mochiteco Alfonso Orejel y de la maestra de

literatura, escritora y editora Elizabeth Moreno Rojas, el acto de presentación

fue organizado por el Colegio de Sinaloa y de la Sociedad Artística Sinaloense,

con el apoyo del Instituto Sinaloense de Cultura.

 

En sus comentarios previos a la plática con el escritor, el más destacado de

Sinaloa en la actualidad, Alfonso Orejel comentó que Besar al detective es la

cuarta entrega sobre el personaje El Zurdo Mendieta, quien debe arriesgar el

pellejo por enésima vez y Élmer Mendoza no se tienta el corazón para meterlo

en un problema tras otro.

 

En esta historia, el detective ayuda a la Reina del Pacífico, Samanta Valdés, a

rescatar a su hijo, que está secuestrado, y en la historia no hay una línea que

divida a buenos de malos, ya que todos usan los mismos recursos.

 

La prosa, dijo, es desenfadada, alejada de juicios morales, casi cínica, con un

héroe culichi lleno de tentaciones y contradicciones, y con Élmer que excita la

curiosidad de lector sin darle tregua, mandándole sucesivas oleadas de

angustia, con lo que tensión dramática no cede un paso, en una historia en la

que, sin embargo, el protagonista central es el lenguaje, mostrándonos el autor

que cada una de sus novelas es una declaración de amor y odio a Culiacán,

porque si alguien ama a esta ciudad como se debe amar, ese es Élmer

Mendoza.

 

Por su parte, Elizabeth Moreno comentó que esta es “hoy por hoy una de las

mejores novelas policiacas mexicanas que he leído, y la leí de un tirón porque

es un escritura bastante ágil y la trama jala bastante, por lo que uno siempre

quiere saber lo que sigue…. Es una historia muy bien contada en la que los

malos les ganan a los más malos, pues aquí no hay buenos y malos, y esta es

una realidad que nos tocó vivir”.

 

“Es una literatura ya madura, vigorosa, en la que Élmer Mendoza ha captado el

alma de la ciudad donde vive, violenta y cruel, y la cual es no sólo el escenario

de la historia, sino el corazón semántico de la novela”.

 

Mostró su sorpresa por los más de 40 personajes que intervienen, todos bien

definidos y caracterizados, no sólo el principal como ocurre muchas veces,

entre ellos, algunos reales, como el pintor culichi avecindado en Tecate, Álvaro

Blancarte, y además la novela es vertiginosa “por el manejo del tiempo, casi

cinematográfico, de manera que hay escenas que se suceden

simultáneamente y no sucesivamente, como es en el lenguaje”.

 

Élmer Mendoza contestó algunas preguntas y comentarios, y dijo que él

acostumbra diseñar a sus personajes desde el principio, buscando contrastes y

claroscuros, entre ellos, y siempre defendiendo que todo lo que ocurre en la

novela esté justificado, aunque a veces, es bueno dejar algo a la casualidad,

pero sin abusar.

 

A Blancarte, dijo que lo admira y tiene con él una amistad desde hace muchos

años, cuando el pintor era miembro de una pandilla del centro de Culiacán, y

era hijo de un rector de la UAS… “Me cae muy bien y somos amigos de

muchos años”.

 

Tras la presentación, el escritor firmó autógrafos, mientras el resto de los

asistentes departían en el vestíbulo en un ambigú.

 

Besar al detective (Editorial Random House, 2015) narra el regreso de El Zurdo

Mendieta en una novela que explora el entramado de traiciones, pactos y

conspiraciones de una sociedad donde el crimen organizado forma parte

inseparable de la realidad cotidiana. Una vez más, El Zurdo Mendieta se

enfrentará a un complejo rompecabezas donde la línea que divide a la ley del

crimen pierde su definición.

 

Élmer Mendoza es director de Literatura del Instituto Sinaloense de Cultura y

miembro de El Colegio de Sinaloa. En 2011, la Academia Mexicana de la

Lengua lo eligió como académico correspondiente a Culiacán, Sinaloa. De esta

forma se reconoce al escritor que ha sabido reflejar en sus obras el habla

particular de su región.

 

Su Obra

Mendoza es autor de varios volúmenes de cuentos: Mucho que reconocer

(1979), Quiero contar las huellas de una tarde en la arena (1985), Cuentos para

militantes conversos (1987), Trancapalanca (1989), El amor es un perro sin

dueño (1991), Firmado con un klínex (2009) y de dos crónicas sobre el

narcotráfico, Cada respiro que tomas (1991) y Buenos muchachos (1995).

Con su primera novela, Un asesino solitario (1999/2001), Élmer Mendoza se

dio a conocer, a juicio de Federico Campbell, no sólo como “el primer narrador

que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”,

sino también como autor de una aguda y vivaz exploración lingüística de los

bajos fondos mexicanos, convertidos en rigurosa materia literaria.

 

Élmer Mendoza (1949) es originario de Culiacán, lugar que menciona en sus

novelas y cuyas ambientaciones figuran comúnmente en ellas, como se puede

apreciar en Un asesino solitario (1999) y El amante de Janis Joplin (2001), que

obtuvo el XVII Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares. Otras de sus

novelas son Efecto Tequila (2004), finalista en 2005 del Premio Dashiell

Hammett, y Cóbraselo Caro (2005).

 

En noviembre de 2007 ganó el III Premio Tusquets de Novela, por decisión

unánime del jurado, por su obra Balas de plata, premio que recibió en el marco

de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara. En 2010 publicó La

prueba del ácido en donde retoma al personaje de Édgar El Zurdo Mendieta,

quien también protagonizó su novela Balas de plata.

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